Ghost in the shell: La realidad y el ser
Ghost in the shell es una película animada que con su estreno en 1995 revolucionó el cine de ciencia ficción, influyendo en títulos como The Matrix o Westworld.
De esta manera se plantea el siguiente dilema: ¿En qué se diferencia un cíborg y un humano? ¿un cuerpo y un alma? o como dice el propio título, ¿el "ghost" de la cáscara?
- Dualismo cartesiano: el "ghost" separado de la cáscara
En el comienzo de la película se introduce el término "ghost", un concepto que podemos identificar con el alma o la mente y que habita en un plano no-físico, la red. Siguiendo la idea de Descartes de la existencia del alma separada del cuerpo, se plantea que el "ghost" es independiente del cuerpo, ya que Motoko es capaz de separarse del cuerpo y navegar por la red.
Este "ghost" es una facultad que sólo poseen aquellos que están vivos, los que aún siendo cíborgs son considerados humanos ya que tienen alma.
Sin embargo, este planteamiento se viene abajo con la aparición del Puppet Master, un cuerpo completamente cibernético que de alguna manera ha desarrollado conciencia propia y que afirma ser una entidad viviente, una vida creada en el mar de la información.
Por esto mismo, y como dice la protagonista: "Si los cíborgs pueden desarrollar almas, ¿cuál es la importancia de los humanos?".
- El dilema de la existencia: Cogito ergo sum
Motoko justificaba su humanidad o existencia basándose en la idea cartesiana de "Pienso luego existo". De esta manera, al ser capaz de pensar y tomar decisiones por sí misma es necesario que sea un individuo.
Ahora bien, no podemos olvidar que Motoko es un cíborg creado por una compañía y una serie de programadores. Esto hace que dude de si su intuición o sus acciones son las suyas propias o están limitadas por el programa. En respuesta al dilema de la existencia limitada, Puppet Master afirma que los límites son causados por el empeño en seguir siendo lo que somos. Defiende que no hay un "yo", ya que estamos en constante cambio, y que sólo alcanzaremos la verdadera conciencia una vez roto ese límite.
Así como Aristóteles negaba la existencia de la substancia sin categorías, Motoko considera que el ser humano está compuesto por cualidades que hacen de él lo que es. De esta manera, si los cíborgs se desprendiesen del cerebro mejorado y el cuerpo cibernético, los componentes que los forman, no quedaría gran cosa, materia indeterminada.
Su compañero Batou tiene una concepción más simplista de lo que es "ser". Él considera que Motoko es humana e incluso la trata como una, a pesar de que ella no tiene emociones humanas. Para Batou, su humanidad está basada en que la tratan como a una humana, no cuestiona la existencia del "ghost".
Por otro lado, el Puppet Master se considera una forma de vida a pesar de ser completamente sintético porque es sensible y puede reconocer su propia existencia. Sin embargo, no es un ser vivo completo porque no puede morir ni reproducirse. Lo más parecido que puede realizar son copias de sí mismo, pero estas no son más que imágenes idénticas, carecen de individualidad y al final, todas sus acciones y pensamientos se deben a su modelo.
A lo largo de la película se va demostrando como Motoko y el Puppet Master son realmente muy similares. Sin embargo, difieren en un aspecto muy humano: el miedo a la muerte, a no existir. Es curioso que Motoko, siendo la más cercana a un humano de los dos, no le dé mayor importancia a este hecho, mientras que a su contraparte le angustie el hecho de desaparecer tras la muerte.
- La hipótesis del sueño
¿Cómo sabemos que nuestra realidad no es un sueño?
Este problema se presenta en una de las escenas más trágicas de la película. La sección 9 interroga a un hombre cuyo "ghost" fue hackeado por el Puppet Master, creando una realidad simulada dentro de su cerebro en la que tenía una mujer y una hija. Sin embargo, esto era sólo una ilusión creada por el antagonista para manipularle y lograr obtener cierta información.
Esto nos lleva a pensar que nuestra realidad puede ser una mentira, sin embargo, ¿deja por ello de ser real?
Ante este problema, Batou plantea una respuesta basada una vez más en el pensamiento cartesiano y afirma lo siguiente: "Eso es todo lo que hay. Información. Incluso una simulación o un sueño es a la vez realidad y fantasía.". Por tanto, para él esa realidad existe porque ha sido pensada por el hombre, a pesar de ser una farsa, tiene que existir.
Ciertamente, como planteaba Descartes, no podemos saber si vivimos en un sueño o en la realidad, ya que para nosotros lo que vivimos es completamente real.
Esto genera un contraste con la tesis que había planteado anteriormente Motoko de que el ser humano se conforma por sus recuerdos y pensamientos. En el caso de que todos ellos resultaran ser falsos, nuestras relaciones, nuestra profesión, nombre, etc, no seríamos nada, un cuerpo vacío y únicamente distinto a los demás físicamente.
Este tema se ha tratado en películas posteriores como The Matrix, en la que el protagonista también vivía en una simulación que era a su vez su realidad.
- El fin del hombre: la informatización
Uno de los aspectos más importantes de la película es cómo trata el tema del desarrollo digital. En este futuro todos los cíborgs están programados por alguien, por lo que todos tienen una manera muy similar o idéntica de actuar. Esto se plantea en una escena muy significativa, en la que Motoko afirma que el defecto de el programa "perfecto" que compone a los cíborgs es que carece de cualidades humanas.
Por tanto, ¿es realmente bueno un futuro informatizado?
Teniendo en cuenta que la ciencia busca desarrollar cada vez más las tecnologías, cabe esperar que en algún momento lleguemos a desarrollar una inteligencia artificial lo suficientemente compleja como para asemejarse a un humano.
En una de las escenas en las que estudian al Puppet Master, este inicia un monólogo en el que afirma que la acumulación de información ha llevado a un sistema de memoria parecido al humano.
A través de este personaje, el director hace una predicción que me pareció muy interesante acerca del futuro de la tecnología. El antagonista discute con un miembro de la sección 6 (unidad especializada en la inteligencia y vigilancia) sobre si puede considerarse una entidad viviente. Cuando su contraparte le dice que no puede demostrar su propia existencia, el Puppet Master dice lo siguiente: "Es imposible demostrarlo. ¿Cómo va a poder si ni la ciencia ni la filosofía moderna puede explicar qué es la vida?"
Como ya he mencionado, no sería raro que en un futuro los humanos se conviertan si bien no en posthumanos, en transhumanos, seres con capacidades mejoradas gracias a la tecnología pero no completamente alejados de la humanidad.
A pesar de que todo desarrollo es visto como bueno y la superación del hombre puede ser útil en muchos aspectos, creo que puede llegar a ser un elemento destructivo a su vez.
Ghost in the shell tiene una perspectiva neutral sobre este futuro digital, no lo rechaza pero lo critica. El propio Puppet Master no es un villano que busque la aniquilación del hombre, sino que anhela convertirse en una máquina posthumana.
Me parece muy interesante que mientras muchas películas ambientadas en un futuro digital tienen escenarios de ciudades tecnológicas idealizadas, esta película transcurre en una ciudad gris, con ciudadanos sin vida y lo que creo que sería un futuro más realista.
Puede que un futuro con máquinas sea la clave para decirnos quiénes somos, o al igual que a la protagonista, nos genere más preguntas.




Muy bien Elena. Esta entrada me ha gustado mucho (este texto sí está a la altura de lo que espero de ti).
ResponderEliminarSaludos y Feliz Año Nuevo!!